ESOS LAZOS VIAJEROS ENTRAÑABLES

¿Son casualidades o causalidades?




A decir verdad, cuando empecé mi vuelta por este mundo maravilloso (del cuál admito: me enamoré y no justamente en lo que se refiere a Geografía) siempre imaginé que conocería muchas personas por el camino. Y de diferentes culturas. Más precisamente, del lugar que elegiría como destino. Pero, lo que no estaba en mis planes, era generar lazos tan entrañables. De esos que perduran con los años y que se transforman en amistades e incluso en parentescos "del corazón". De esos que traspasan fronteras, idiomas, distancias y culturas. Incluso el destino me cruzó compatriotas, que además de compatriotas, resultaron ser coterráneos o paisanos, como decimos acá en Argentina.

Ese bendito fenómeno, donde las cosas suceden en el mismo momento que tienen que suceder. De manera equilibrada, pareja y simultánea. Todo tiene un motivo, un propósito de ser. Todo es pura Sincronía.

Gran muralla China- Amigos de India, Mongolia, Malasya, Colombia y Argentina.

Muchos de estos lazos son efímeros. Pero puedo asegurar que, aunque a veces el contacto se pierda, en ese momento se creó una historia que en múltiples circunstancias, la mente trae a mi presente y no puedo evitar reirme sola como una loca en cualquier momento, en cualquier lugar. Eso es la magia del viaje. La perduración y extensión constante de esos hermosos recuerdos, que sin duda alguna, seguirán resurgiendo en mi día a día, persiguiéndome durante toda la vida. Y quien sabe...en otras también.

No fué ayer, es hoy. Volver con la mente a esos maravillosos recuerdos.

Mi vida de viaje comenzó desde los genes de mi abuela. Viajera empedernida de la vida, cruzó el océano atlántico portándome en el barco, en su formidable ADN. Yo viajé en ella, en su sangre, en su espíritu viajero, ese que puedo imaginarme en una mirada hacia el horizonte de la América, llena del brillo de la esperanza. Es que ella fue una de las pioneras italianas que dejó su tierra, su hogar y a gran parte de su familia, para comenzar su gran aventura en otro continente. Esa que le daría la mejor excursión de su pasar por este planeta. No por nada en Sicilia la conocían como Giusseppina LA BRAVA ☺.

Mi Nona viajando con sus amigos por la provincia de Córdoba. Estaba recién llegada a la Argentina, allá por los años 50.



Con ella he realizado la mayor parte de mis viajes. Con mi abuelo construyeron una casa en la costa atlántica argentina, a unas pocas cuadras del mar. Todos los veranos me llevaba a vacacionar meses para correr entre las olas, juntar almejas en la arena y pescar cornalitos en el muelle, con el mediomundo. Fueron veranos de un sol que aún entibia mi piel cada vez que lo recuerdo. San Bernardo, Mar de Ajó, La Lucila y Costa Azul vagan como cuadros de Van Gogh en las imágenes de mi memoria.

Como una ola en el mar.

La primera coincidencia se dió un año después de terminar el colegio secundario. Para decidir mi futuro profesional comencé un curso de computación. Corría la época de las primeras PC de escritorio y el chat no se acercaba a lo que conocemos hoy, ni por casualidad. Era mucho más complicado y por lo general, eran salas de conferencias públicas, donde podías hablar con gente de todo el mundo. Yo conocí a un muchacho, bajo un Alias que enmascaraba su nombre real. La primer conexión me remontó a esa infancia en la costa, ya que resultó ser oriundo de Pinamar. Como la comunicación era escasa por medios electrónicos, comenzamos a escribirnos cartas y a enviarnos tarjetas por correo. Paradoja difícil de entender en la época de Whatsapp, ¿no? . Pasaron unos cuantos años, muchos, y no supe más nada de mi amigo Patolín666. Cerca de 2015, ordenando papeles, encontré las cartas y se me ocurrió buscar en Facebook. BINGO. Allí estaba mi amigo. ¡Nos vimos las caras por primera vez! Un tiempo después concretamos el primer encuentro. Fué como si nos conociéramos desde toda una vida.

En 2009, con los ahorritos de mi primer trabajo, pude concretar el sueño de conocer Cuba. En esas épocas era bailarina en un Ballet de danzas caribeñas y bailar Salsa se convirtió en Pasión. Una de las tantas noches de show en el salón del hotel, conocí a un grupo de Argentinos y Uruguayos, residentes en Canadá. Recuerdo que uno de los muchachos me contó que tenía una panadería Argentina en ese país, que una de las chicas era modelo de campañas publicitarias y otra de las chicas ex bailarina de danzas de la india. Cuando empezamos a hablar, no solo resultó que teníamos la misma pasión por la Danza, sino que antes de emigrar a Canadá, vivió en el mismo barrio que yo, en la provincia de Buenos Aires. Eso sí es increíble, ya que Ciudad Jardín es un pequeño pueblo que se encuentra en las afueras de la Capital y no es precisamente uno de los más conocidos, entre tantas localidades. También nos encanta la misma iglesia, la Catedral de la virgen de Lourdes, situada en una localidad lindante. Maravillosos recuerdos con ella, nos divertimos mucho en Cuba, sobretodo andando en el barquito a pedales, en las aguas maravillosas de color turquesa del mar caribeño. Hoy en día nos seguimos hablando y espero ansiosa poder concretar ese tan añorado reencuentro. Con el resto de los integrantes del grupo también me sigo hablando. La uruguaya es una mujer increíblemente apasionada, de esas que aman lo que hacen, piensan y dicen. Y también conocí a mis dos rubias queridas, Mamá "Astronauta" e hija "Especialista". Cuando estuve en Varadero, "La Especialista" me invitó a su casamiento. Todo el grupo estaba allí por ese motivo. Ella se casaba el mismo día que yo regresaba a Buenos Aires. Pero pude verla a la distancia, así como también, a cientos de kilómetros, fui testigo de la llegada de sus dos hijitos. (Si me están leyendo, sepan que a todas y cada una de ustedes las adoro con todo mi corazón. Aunque se que lo sospechan)

Varadero, Cuba- Año 2009

Echale Salsita, échale Salsita...♫

 



Las distancias son tiranas, pero no limitan. El reencuentro.

 

Colonia-Uruguay. El reencuentro

 

Miren si no era cosa del cielo que yo esté en Cuba, ese año, en ese momento, en esa hora, en ese minuto. Sin saberlo, mi abuela estaba falleciendo en el mismo momento en que conocí a una mujer increíble. Uruguaya, oriunda de Montevideo. Alma bondadosa, de esas que rebozan de pasión, de energía y destella amor para todos lados. Con casi 80 años estaba viajando por el mundo. Pianista, escritora, gimnasta...la Amé desde el segundo cero. La conexión entre nosotras fué suprema. Nos adoptamos como Abuela y Nieta. Recorrimos juntas las cavernas de Bellamar, en Matanzas y nos salvamos mutuamente. Bajita, con una sonrisa contagiosa y ojos saltones llenos de alegría, me la cruzaba todos los días en el hotel y nos ibamos juntas a caminar por la playa. Ella se volvió antes que yo. Se iba para Panamá, a seguir con su recorrido. Por supuesto nos intercambiamos teléfonos. Cuando llegué a Argentina atravesé la mayor hecatombe que me haya tocado sentir. Mi abuela, mi mamá de crianza, el amore del mio cuore, me había dejado para siempre. A los pocos días sonó el teléfono. Era ella, su voz, su encanto. Ella me acompañó a atravesar la pérdida. A la distancia, siempre estaba a mi lado. Nos reencontramos unos años después en Buenos Aires. Viajó con su amiga Blanca. Y dos años después, yo viajé a Uruguay para verla. Eso fue en Verano. Cuando llegó el otoño ella también partió de esta vida. Cumplió su misión y yo la llevaré eternamente conmigo. Marcada a fuego en mi corazón.

Miren si no era cosa del cielo...♡

 

 

Un año después de volver de Cuba la conocí a ella. Las almas son maravillosas. Ella es viajera de la Paz y del Amor. Físicamente no hemos realizado ningún viaje juntas, pero en cierto modo, estuvo conmigo en todos, absolutamente todos mis viajes. Pronto estaré armando el viaje de sus sueños. No me lo pienso perder. Porque quiero recordar para siempre la emoción de su rostro y de su corazón, allí en las alturas de Machu Picchu.

No existen pedazos extra en el universo. Cada uno está aquí porque él o ella tiene un puesto para llenar, y cada pedazo debe encajar bien en este puzzle gigante.- Deepak Chopra, "Sincrodestino"

Mar del Plata, Buenos Aires. Año 2017.

Y yo, seguiré andando este camino. Seguiré dando la vuelta al mundo, creando lazos entrañables.

Y para vos: ¿Cuáles fueron esos lazos entrañables que la vida y el mundo te brindaron?

4 comentarios en “ESOS LAZOS VIAJEROS ENTRAÑABLES

    • Ciao Cugina! anche io mi emoziono. Questo è il tesoro meraviglioso di viaggiare. Porto un pezzo di cuore di ogni persona che conosco e lascio una parte di me stesso. Ti voglio bene! qui, una formica avventurosa 🙂

      -Il viaggio della formica 🐜✈

  • Que alegría da el viajar !! un placer que nos sucede !!!
    Un viaje, es un encuentro !! consigo y con el otro !! personas, lugares, colores, sabores, olores, que para cada uno tiene algo mágico, único !! Es la maravilla de vivir y tener en la memoria de los sentidos, todo eso que nos transporta y que nos hace guardar en el corazón a personas como vos, Hormiga viajera !!!
    Viva la Vida que nos reune y renueva !!!

    • Viajar, ese camino tan hermoso que nunca recorrés solo. Siempre fluye ese ida y vuelta mágico que encuentra, desencuentra y vuelve a encontrar. Feliz de transitarlo con viajeros tan soñadores, tan llenos del gozo de la aventura y del saber que hay más allá, mucho más allá de los límites geográficos.
      Somos muchas hormiguitas con historias para contar.

      Te quiero Su! Mi “Coterránea” favorita ❤️

      -El viaje de la hormiga 🐜✈

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *